La última sala de la magnífica exposición Los fauves. Pasión por el color explica la manera en que los fauvistas abandonan el movimiento y continuan, cada uno a su manera, la senda de la vanguardia. Sigue leyendo
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La pincelada que hace la rosa sirve también para pintar a la mujer

Si hemos de creer a Henry James, y a Cynthia Ozick en su ensayo sobre el escritor, las mujeres de 1890 (que son contemporáneas a las pintadas por los impresionistas) pese a los guantes, los parasoles, las boas, los corsés, los sombreros con plumas y las faldas que rozan el suelo, tenían una vida pública sorprendentemente liberada en comparación con la de nuestras abuelas o madres de los 50. Sigue leyendo
Blasco rompe moldes
Desde que llegara de Barcelona, la Galería Alegría lleva tres años desarrollando una programación honesta y rompedora. Con este espíritu avanzado, su director Sebastián Rosselló ha conseguido de la veterana escultora Elena Blasco la explosiva exposición de cerámica “Por alegrías”. Sigue leyendo
Miguel Ángel Barba y Natalia Barzowska premodernos
Las exposiciones de Miguel Ángel Barba (galería Rafael Pérez Hernando) y Natalia Bazowska (Blanca Soto), en el festival Apertura Madrid, proporcionan un excelente ejemplo de un cambio de paradigma en el arte actual. Sigue leyendo
Erlea Maneros Zabala en el Espacio Uno del Reina Sofía
La exposición de Erlea Maneros Zabala (Bilbao, 1977) en el Espacio Uno del Reina Sofía es una sensual celebración de cómo reflexionar sobre la función del Centro de Arte y su colección. Sigue leyendo
Hiroshi Sugimoto, el siniestro
Hiroshi Sugimoto presenta en Black Box un recorrido por cinco de sus series fotográficas más conocidas: Cines, Campos de relámpagos, Dioramas, Retratos y Paisajes marinos. Sigue leyendo
Ree Morton. La ternura de las piedras
Ree Morton encuentra en los elementos más furtivos resonancias que le permiten hilar emocionantes discursos y moderar el rigor formal de la vanguardia de los 70. Sigue leyendo
Ulises Carrión ¿qué es un libro?
Querido lector. No lea, dedicada a Ulises Carrión (1941, San Andrés Tuxtla, México – 1989, Ámsterdam, Países Bajos), es una de las exposiciones del año en el Reina Sofía y una de las más difíciles de montar, incluso para este museo especializado en mostrar experiencias artísticas precisamente muy poco, o nada, museísticas. Así que no se desanimen si frente a la primera sala se topan con una serie de vestigios, como los que se presentan en un proceso judicial, sobre la figura de este artista conceptual de los 60 que es además un teórico del arte superdotado y no son capaces de hacerse una idea sobre qué clase de obra van a disfrutar más adelante.
Y es que lo primero que descubrirán sobre Carrión es que era un librero. Y que, mediante su librería-galería de arte Other Books and So, exploraba las posibilidades del libro como soporte para las obras de arte y de paso explicaba cómo la comprensión del soporte es una cuestión crucial para hacer arte. Para Carrión el libro no es el texto (de ahí el título de la exposición) y por eso la literatura es un arte que no saca partido del formato libro. Un libro es una serie coherente de páginas y por eso cada una debe distinguirse a primera vista de las otras y mantener una relación de sucesión necesaria o de ritmo con las demás. Por eso un buen libro, como los que aparecen en la muestra, debe crear unas condiciones de lectura basadas en la naturaleza secuencial del propio libro y no depender de las que propone el texto.

Esta reflexión sobre los libros se extiende a otros soportes y Carrión demuestra, por ejemplo, en la divertidísima Gossip, Scandal and Good Maners, cómo el estudio, casi escolar, de las relaciones entre los conceptos de cotilleo, rumor, escándalo y calumnia, puede, mediante la árida fórmula de la video-conferencia como soporte, constituir una obra de arte.
Si Carrión se fija en el correo, el arte que se puede hacer teniendo en cuenta que va a llevar un sello y que va a ser trasladado por carteros cobra un impulso gigantesco. Y si Carrión decide que va a hacer lo propio con la organización de un festival de cine consigue que traer a la trasnochada actriz mexicana de los 50 Lidia Prado a su Festival de Ámsterdam se convierta en una pieza de museo. Igualmente, su teoría sobre la imposibilidad de que la tv se convierta en un soporte artístico no tiene desperdicio como pieza de video-arte.
Finalmente lo que la exposición enseña es la forma de pensar del artista conceptual o incluso cómo alcanzar el pensamiento creativo. En efecto, si en el Instituto nos enseñaban a aspirar al pensamiento abstracto y nos proponían para ello distintas materias que pudieran actuar de detonantes para lograr pensar como científicos Carrión en esta exposición explora soportes variados para que imaginemos con él un posible arte capaz de enclaustrarse en ellos. Realmente formativo.